Escribí lo que quieres para buscar…

Puedo correr con hernia de disco?

Puedo correr con hernia de disco?

Cuales son las recomendaciones para correr? Que puedo hacer para prevenirla?

En este post analizaremos cómo puede evolucionar la hernia discal al practicar running y cuáles son los consejos para poder practicarlo sin riesgo o minimizando éste al máximo.
Recuerda que el sedentarismo es el mayor enemigo de una lesión discal. Si te gusta hacer deporte siempre será mejor que quedarte en casa disfrutando del sofá. Recuerda que los límites los pones vos, hazte responsable de tu lesión y mima tu espalda.

¡Comenzamos!
No es lo mismo un diagnóstico de protrusión discal que una hernia, y tenemos también que valorar en qué fase se encuentra la lesión. Si hay o no una neuralgia o dolor agudo intratable, los motivos que llevaron a que se produjera la hernia discal, etc, son factores que hay que valorar. Si el problema es consecuencia por ejemplo de hacer sentadillas en el gimnasio con 150 kg a tus espaldas, obviamente va a ser complicado que podamos seguir haciendo la misma actividad sin perjudicar una ya maltrecha espalda.
Aún así, dentro de cada actividad deportiva, todo es posible y cambiando formas de realizar el ejercicio, utilizando mejores materiales, tomando alguna suplementación o realizando algún ejercicio extra, no tenemos porqué dejar de disfrutar de nuestras aficiones.
Si hay una neuralgia, ya sea ciática, cervicobraquialgia, o incluso un fuerte dolor que apenas deja movernos, debemos primero tratar el problema. Un nervio inflamado empeora con una actividad física intensa, aunque durante esa actividad notemos que el dolor disminuye. Someternos a una actividad intensa que hace empeorar los síntomas sólo lleva a que necesitemos más tiempo para una recuperación, y eso significa que tendrías que esperar aún más para realizar el ejercicio que te gusta.
Sucede en general en cualquier tipo de lesión y sobre todo en deportistas. Cuando aún no hay una recuperación completa suben la intensidad del ejercicio, y vuelven a recaer. ¿No sería mejor esperar un par de semanas más a recuperarte, que tener que volver a parar por recaer y volver a empezar de nuevo con tu rehabilitación? La respuesta es obvia, pero a veces nos puede la impaciencia.
En cualquier tipo de actividad deportiva que realicemos, después de recuperarnos de esa fase aguda de dolor, tendremos que comenzar de manera progresiva. Incluso en una actividad como caminar, que parece suave e inocua. No podemos pretender si caminábamos durante dos horas diarias comenzar siquiera andando hora y media. Cualquier lesión y aún más si ha habido una afectación neurológica supone una merma de la masa muscular y la resistencia de las fibras musculares. Si ya cuando dejamos de hacer ejercicio durante un tiempo, el volver a la rutina supone tener dolor punzante, menos fuerza, etc, una convalecencia por una lesión hace que esta pérdida de fuerza sea mucho más rápida.

Correr
Uno de los mayores precauciones para realizar deporte con hernia discal es minimizar el impacto sobre el disco.
Tanto para una hernia discal cervical como lumbar, el impacto que producimos cuando caminamos es absorbido por las articulaciones sacro iliacas y últimas vértebras lumbares. El impacto al final repercute en toda la columna y llega hasta la base del cráneo. Seguro que has visto alguna vez el Péndulo de Newton.
Cuando corremos este impacto se ve multiplicado al elevar la distancia del pie con el suelo más el número de veces que impactamos que siempre son bastantes más que en una caminata de las habituales que hagamos.
Si padecemos una hernia discal, ese impacto puede deteriorar aún más las superficies articulares, que ya tienen su “almohadilla” de amortiguación desplazada. Además si estamos ante un caso de hernia discal esa presión, que va produciendo el desgaste, puede llevar a una compresión mayor del nervio afectado.

En el caso de una protrusión discal el desgaste también puede producirse, aunque en este caso seguramente sea el anillo fibroso el que más sufra este impacto.
Con el tiempo, un mayor deterioro de este anillo puede conducir al disco a salir de su cavidad y comenzar a comprimir un nervio.
Si hay una degeneración del disco intervertebral estas presiones las comenzarán a absorber articulaciones cercanas, ya bien un segmento superior, caderas o incluso rodillas. Nuestro cuerpo necesita encontrar un equilibrio y si no tiene lo que necesita en un sitio, buscará en otro para suplir la carencia.

Recomendaciones
• El calzado. No usar el mismo calzado para correr que para caminar. La pisada que realizamos cuando caminamos es muy distinta a cuando corremos. Si desgastamos el calzado caminando, al correr la amortiguación no será la que necesitamos.
• Cambia el calzado al menos una vez al año, aunque no veas desgaste evidente en la suela. El material pierde elasticidad y la amortiguación se reduce.
• Cuidado con las taloneras. Muy habituales en algunos corredores. El elevar el talón desplaza nuestra línea de la gravedad hacia delante. La compensación de nuestra columna será aumentar la curvatura natural y eso supone cerrar y aumentar la presión aún más en el espacio posterior discal.
• Hay modelos de zapatillas que se adaptan según sea tu forma de pisar, muchos sitios especializados te hacen el estudio para realizar las plantillas adecuadas a tu pisada.
• El terreno. Sé que si te gusta competir la mayoría de las pruebas que quieres hacer son en asfalto. El terreno duro no es bueno para tu espalda y rodillas, minimiza el tiempo que corres en una superficie así. Entrena en terreno muy blando y deja el asfalto para ocasiones puntuales.
• Cuando estés recuperándote de una hernia discal trata de hacer el entrenamiento en un terreno llano, evita las cuestas arriba, el trabajo de la musculatura lumbar es mayor y tendemos a flexionar la cabeza hacia delante sobrecargando los trapecios. Las cuestas abajo aumentarán el impacto en el suelo. A medida que tu entrenamiento vaya ganando en horas podrás entrenar en terrenos con más desnivel.
• Ejercicios. Durante la recuperación de la lesión habrás realizado ejercicios abdominales que ayudarán a tener una pared muscular fuerte en la parte anterior de la columna. Después del entrenamiento no estará de más que realices los ejercicios de estiramiento de espalda correspondientes además de los que realices habitualmente.
• Suplementación
El nivel oxidativo al que nos exponemos hoy en día es muy alto. Estrés, contaminación ambiental, alimentación desequilibrada. Practicar ejercicio es muy saludable pero si lo hacemos a un nivel alto estamos también acelerando la oxidación de células y tejidos.
Una correcta suplementación, orgánica y de calidad, guiada por un profesional es de gran ayuda para prevenir y mejorar la calidad de vida de un paciente que padece hernia discal.
• La  glucosamina y el colágeno participan en la reparación del tejido articular.
• La vitamina B es fundamental para el buen funcionamiento del sistema nervioso, así como para transformar en energía hidratos de carbono, grasas y proteínas.
• La vitamina C es un muy potente antioxidante y participa también en la absorción de otras vitaminas y minerales. También contribuye a la formación de colágeno.
• El calcio y magnesio son fundamentales para  nuestro sistema óseo. El magnesio además participa en la contracción y relajación de las fibras musculares y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. La vitamina D hace que el calcio que ingerimos vaya directo al hueso y no acabe desechándose.

Tratamiento y prevención del dolor lumbar al correr
Para tratar el dolor lumbar que aparece como consecuencia de correr, es necesario que sigas las siguientes pautas:
• Realiza un buen calentamiento antes de empezar la actividad ya que que preparará tu musculatura para empezar a correr y te evitará muchos problemas.
• Realiza un entrenamiento de fuerza enfocado en los músculos de la base de la espalda para tonificar bien esa zona al menos una vez a la semana o cada quince días.
• No te olvides de realizar ejercicios específicos para reforzar el corte que comprende toda la zona abdominal, la zona lumbar y toda la espalda baja, además del suelo pélvico.
• Utiliza las zapatillas adecuadas a tu pisada y que te resulten cómodas.
• No descuides tu técnica de carrera que te ayudará a evitar estos y otros dolores.
• Incluye en tus sesiones de entrenamiento una sesión de entrenamiento cruzado, es un entrenamiento diferente al que estás acostumbrado a realizar pero que te hace mejorar diferentes capacidades físicas, a la vez que te ayuda a recuperarte. Por ejemplo, correr en bicicleta trabaja tu tren inferior pero no somete la zona lumbar a impactos, lo que te ayudará a recuperarte.
• No te olvides de estirar correctamente después de entrenar, y sobre todo, estira los isquiotibiales dos veces al día para reducir al mínimo el estrés que sufre la parte baja de la espalda.

Por otro lado, si el dolor no cesa, no dudes en acudir a un médico para que te ayude a corregir la causa del problema, y realizar un diagnóstico correcto.

Cuando la única opción de tratamiento sea la cirugía, elegiremos la técnica más mínimamente invasiva posible y nuestra prioridad será que vuelva rápidamente al deporte.