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Dolor de Espalda - Natación

Para cada dolencia un deporte. Para el dolor de espalda la natación!

El mejor deporte para los dolores de espalda es la natación.

El deporte puede ser nuestro gran aliado para la recuperación de numerosas dolencias músculo-esqueléticas. Pero es importante saber qué originó dicha dolencia y cuál es el mejor deporte en cada caso en particular.
Para el dolor de espalda, lesión común en la actualidad debido al sedentarismo, el deporte más recomendable es la natación.
Lo mejor es nadar crol o espalda, ya que son trabajos de tipo simétrico, con posiciones neutras, en los que no hay extensiones forzadas.

El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, y si aparece, que se prolongue por más tiempo y reaparezca fácilmente. Por el contrario, una persona que esta físicamente activa tiene un menor riesgo de sufrir problemas de espalda, ya que la actividad física realizada de manera regular disminuye el riesgo de padecer lumbalgia y otras dolencias.
El deporte que mejor puede ayudar a prevenir e incluso a aliviar los dolores de espalda es la natación. Esto es debido a que su práctica nos permite flexibilizar y fortalecer la musculatura y otras estructuras de tu espalda, sin apenas impactar negativamente en la columna.

La densidad del agua hace que nuestro cuerpo no pese en ella, lo que ayuda a que la espalda no tenga que sostener todo el peso del mismo. La natación es un deporte con un impacto prácticamente nulo para la columna.
Otra de las ventajas de la natación es que el agua ejerce un efecto tipo masaje sobre nuestros músculos, lo que contribuye a reducir los dolores y a que sintamos una sensación de bienestar general después de nadar.
Como hemos dicho anteriormente, no todos los estilos de natación son recomendables en caso de padecer un problema o dolor de espalda. Los más recomendables son “crol y espalda”. Y evitaremos fundamentalmente los estilos “pecho” y “mariposa”, ya que suelen suponer un sobre-esfuerzo para la columna, pudiendo provocar dolores o agudizarlos, especialmente en la zona lumbar y cervical.

También debemos insistir en que no todos los ejercicios de natación son saludables para todas las personas. Por ello, hay que incidir sobre el principio de individualización, ya que cada caso es un mundo, tanto por la lesión como por el nivel de natación que pueda tener cada persona.
La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) señala que “nadar con suavidad, y de forma no competitiva, puede disminuir el dolor crónico de espalda, y reducir el grado de discapacidad de las personas con lumbalgia. La práctica de la natación, además, mejora la calidad de vida de los pacientes con dolor crónico. Lo que sí es importante es tener en cuenta algunos aspectos, ya que pese a ser considerado el deporte idóneo y de impacto prácticamente cero sobre la espalda, como cualquier otro deporte, hay que aprender a ejecutar bien la técnica y saber cómo realizarlo de manera correcta.”

Esto en definitiva se reduce en:
• Aprende a nadar y ejecute la técnica correctamente. Para ello un profesor puede enseñarte una técnica correcta que se adapte a tus necesidades, como hemos escrito anteriormente, empezar de manera individualizada.
• Ejercítate de manera gradual: escucha tu cuerpo y autorregulate. Nadar en exceso o hacerlo de forma muy intensa puede ser contraproducente.
• Evita los giros y torsiones bruscas. Evita también levantar mucho el cuello y tensar la zona lumbar. Lo mejor es mantener el cuerpo en posición horizontal el mayor tiempo posible.
• Hay que considerar algunas recomendaciones según las diferentes dolencias:
• Hiperlordosis, llamamos así a la desviación de la columna que hace que el arco lumbar sea mayor de lo que debiera. En este caso se recomienda nadar de espalda y si es posible con cinturón pélvico de flotación, para evitar forzar la zona. Si realizásemos ejercicios de estilo braza, podría empeorar la dolencia, debido a que la columna vertebral se arqueará más.
• Hiperlordosis cervical: Crol con cabeza dentro, crol con un brazo y tabla, espalda con la barbilla cerca del pecho, espalda con un brazo y el otro en el pecho.
• Hiperlordosis lumbar: Crol con cabeza dentro, todos los ejercicios de espalda, espalda con los dos brazos simultáneos, espalda con un solo brazo y braza vertical.
• Escoliosis: llamamos así a la desviación lateral de la columna vertebral. En este caso sería conveniente realizar ejercicios unilaterales con el lado menos tonificado. Cualquier estilo siempre que no sea una escoliosis pura.

Si está combinada con cualquier otra patología atenerse a los ejercicios descritos más arriba.
• Hernias discales: En este caso, para evitar el movimiento de rolido típico de la natación, lo más recomendable es trabajar con un snorkel o tubo e intentar mantener una posición lo más horizontal y extendida posible.
• Hipercifosis dorsal: Crol con cabeza fuera sin hiperextensión cervical, crol con cabeza dentro, crol con un brazo, espalda con la barbilla alejada del pecho, espalda con un brazo.
• Rectificación cervical: Crol con cabeza fuera, crol normal, espalda normal y, sobre todo, braza.
• Rectificación lumbar: Crol con cabeza fuera, espalda y, sobre todo, braza.
En cualquier caso, es muy importante que sigas las indicaciones de tu médico especialista y si te decides por éste deporte, que sigas también las indicaciones de un profesor experto.

Recuerde siempre consultar con un especialista si tiene dolores frecuentes de columna.
Cuando la única opción de tratamiento sea la cirugía, elegiremos la técnica más mínimamente invasiva posible y nuestra prioridad será que vuelva rápidamente al deporte.